Bailes tradicionales

Las formas de canto y baile: Los cantares se van a nominar según se realicen y la función que cumplan dentro de la cotidiana vida social. Por ejemplo: canciones de bodas, de quintos, de ronda dentro de la vida social; canciones de arada, de trilla, de esquileo, en la vida del trabajo. También nos encontraremos con viejos romances que acompañan el quehacer cotidiano.

Los bailes se acompañan de cantos que marcan el ritmo con instrumentación idiófona. Percutidos con utensilios domésticos que tenían a mano, como podían ser: tapaderas, la sartén y un tenedor, la botella tradicional de anís, el mortero, el almirez. Ocasionalmente encontramos panderetas, acordeón diatónico o laúd, así como algún sujeto que toque el pito y el tamboril.

La dulzaina y el tambor son los instrumentos reyes de la fiesta, pero requieren de una contratación de músicos profesionales, por lo que quedaban relegados a las grandes ocasiones y festividades.

La jota y el baile corrido o de rueda, son las dos grandes maneras del baile tradicional. La jota se lleva a cabo por parejas, mientras que el baile corrido o rueda, se ejecuta en corro y de forma colectiva. En el olvido han quedado el fandango, como forma mas antigua y las danzas boleras, exponentes de los bailes escénicos españoles del siglo XVIII La jota con ritmo ternario, es alegre y tiene la estructura coreográfica de la jota castellana.

La jota cerrateña:

a) Primer cambio. Paso o mudanza: Paseo castellano. «Pacapalla» o «voy y vengo».

Segundo Cambio: Picadillo o menudeao.

Tercer Cambio: Punta de jota o saltado.

b) Normalmente las gentes del Cerrato adornan el paso con un sostenido de tacón a rodilla contraria. El Picadillo, con un destaque. Y el saltado lo hacen muy vivo. El cuerpo lo llevan recto y el braceo parte del hombro. Hay comunicación gestual entre las parejas.

La rueda lleva un ritmo quinario (cinco por ocho). Y de forma colectiva, avanza en sentido contrario a las agujas del reloj, mientras hacen dibujos en el espacio los bailadores. Pasos punteados con giros y desplazamientos con pasos menudos a ritmo, constituyen su coreografía.

Extracto de "El Cerrato Palentino",
de Gonzalo Alcalde Crespo