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Patrimonio

Iglesia de San Juan
de Baños. (Baños de Cerrato)
La
Basílica de San Juan de Baños se encuentra en la localidad de Baños
de Cerrato, englobada administrativamente en el municipio palentino de
Venta de Baños. El acceso se realiza a partir de la Autovía de
Castilla y León, salida Venta de Baños, para seguir los indicadores
que conducen a Baños de Cerrato, señales concretas que identifican la
ruta hacia el monumento.
El lugar
se halla próximo a la capital de la provincia, Palencia, y a la capital
de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, Valladolid. Tanto la
localidad como la comarca
están dotadas de servicios de restauración y hostelería, lo que
permite disfrutar de lugares de interés turístico y cultural que hacen
atractiva la visita a la basílica visigótica.
La
Basílica de San Juan de Baños se inscribe en el conjunto de edificios
visigóticos conservados en la Cuenca del Duero, una de las áreas
preferentes de asentamiento de los visigodos en Hispania. Se trata de
pequeñas iglesias de planta basilical o de cruz griega, intentándose
en ocasiones un compromiso entre ambos planes. Los abobedamientos se
realizan mediante bóveda de cañón, como en el caso de San Juan de
Baños, siendo la generatriz el arco de herradura característico de la
arquitectura visigótica.
Se ha
dicho que la basílica de San Juan de Baños es
la iglesia más original y española de todo el arte medieval visigodo,
ya que representa la conjunción entre dos tendencias características
de la época altomedieval. De un lado, puede apreciarse la continuidad
de la planta basilical de origen paleocristiano, con ábsides
rectangulares tripartitos, representativa de la influencia oriental y
africana. De otro, recoge la corriente toledana o emeritense-toledana
que tiende a la ruptura de la planta basilical con el empleo de arcos,
cabeceras simples y otros recursos arquitectónicos.
Esta corriente está representada en la región castellano-leonesa por
San Pedro de la Nave y Quintanilla de las Viñas.
San Juan de
Baños supone una brillante síntesis entre ambas tendencias,
constituyendo un caso singular del reino visigodo, marcado por el influjo
hispano romano y la impronta germánica.
Un
elemento característico es, sin discusión, el arco de herradura, cuyos
rasgos principales son la prolongación de la curvatura del arco un
tercio del radio, despiece de las dovelas al centro; el último tercio
del trasdós no sigue la curvatura del intradós. Hay que señalar que
el canon del arco de herradura visigótico está tomado del arco de la
puerta de ingreso al templo de San Juan de Baños.
La
decoración se reduce a los capiteles y los frisos decorativos. Ocho
capiteles corintios soportan los arcos de separación de las naves,
encuadrándose seis dentro de la tradición romana, siendo los dos de
los pies del templo, más esquemáticos, propios de la estética
visigótica. El resto de la decoración está formada por una serie de
frisos, localizados en su lugar original, y un grupo de piezas
reutilizadas en el extradós del arco del pórtico, aunque
frecuentemente aparecen fragmentados o rotos.
Iglesia de Santa
Rosa de Lima. (Venta de Baños)
Los
orígenes de la Parroquia de Venta de Baños se remonta al siglo XII. El
documento más antiguo que se conoce al respecto está rubricado en el
año 1.167 por el rey Alfonso VIII y en él figura una iglesia
parroquial denominada San Martín, (por estar bajo la abvocación de San
Martín de Tours) que establa regentada por los monjes benedictinos del
monasterio de San Martín y San Isidro. El templo tenía tres naves y
estaba próximo a Villa Possidica, perduró hasta la
Desamortización de 1.835 coincidiendo con la exclaustración de la
Comunidad.
En 1.814 los benedictinos restauran la iglesia del monasterio que había
sido profanada e incendiada por las tropas napoleónicas y una vez
finalizadas las obras el templo pasa a prestar servicios de Parroquia
rural denominándose Parroquia de San Isidro de Dueñas.
El propio
abad benedictino, Bernardo Espinosa, ejercía las tareas de párroco
titular aunque se tiene constancia de que delegaba sus funciones en
algún monje y sólo bautizaba o administraba el sacramento del
matrimonio a determinados trabajadores del monasterio.
En el
interior del templo de San Martín recibían sepultura los cadáveres de
personas ajenas a la feligresía, como era el caso de pobres y
accidentados desconocidos que fallecían en las proximidades del
monasterio benedictino. El núcleo de feligreses estaba formado
principalmente por los colonos o venteños de la Venta situada enfrente
del convento y por otras personas afincadas en terrenos propiedad del
monasterio.
Desde la
Desamortización hasta la llegada del padre Nivardo Fournier, quien
visitó el monasterio para inspeccionar los terrenos con el objetivo de
realizar la fundación cirterciense, se suceden como párrocos de San
Isidro media docena de sacerdotes. El último fue Bernardo Martínez, un
clérigo que ejercía su labor bajo la jurisdicción del arcipreste de
Dueñas, Toribio Mayo.
Iglesia de San Martín de Tours.
(Baños de Cerrato)
El origen
más que probable de la iglesia parroquial de Baños de Cerrato,
dedicada a San Martín de Tours, hay que fecharle en las postrimerías
del siglo XVI, si bien algunos restos decorativos situados en el
presbiterio, al lado de la Epístola, pueden encuadrarse en el siglo
XIV. Se trata de algunos blasones de medias lunas blancas
con puntos abajo en campo rojo y otros elementos en los que aparecen
armas con lises y hojas de higuera en campo azul, tal vez pertenecientes
a la heráldica de los Figueras.
Hasta la
construcción de la iglesia de San Martín de Baños de Cerrato,
disponía únicamente de la basílica visigótica de San Juan Bautista
para celebrar todos los ritos litúrgicos de la localidad. Pero en el
año 1.581 el licenciado Calvo Herrero realizó una visita canónica y
decidió que a partir de ese momento se trasladara la celebración de
los cultos a la nueva parroquia de San Martín.
Posteriormente, en marzo de 1.584, el rito del bautismo también pasó a
administrarse en la pila bautismal de San Martín aunque se conservó la
existente en el tempo visigótico.
En varios
documentos fechados entre los años 1.599 y 1.604 aparecen referencias
sobre la realización de diversas obras de reforma en la iglesia
parroquial y en un legajo de 1.610 se habla de la inversión de 44.132 maravedíes
para construir las Casas de Tercias de la iglesia. Los cimientos de las
viviendas se realizaron con piedras de la basílica visigótica que
fueron trasladadas en 91 carros. En la construcción de las Casas de
Tercias participaron siete hombre y los materiales de construcción se
compraron en Tariego de Cerrato.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
La primitiva capilla de los Hermanos Maristas «que era una sala rectangular que abría sus ventanas
frente al chalé, bajo el dormitorio de la primera planta», se construyó en 1919. El templo resistió en pie durante la guerra civil pero sufrió graves desperfectos a causa de un fortísimo vendaval que azotó la ciudad en 1940. Los daños hacían prácticamente imposible su reparación por lo que ante el inminente peligro de ruina fue finalmente derribada.
A partir de ese momento los Hermanos Maristas inician las gestiones para edificar una nueva iglesia y encargan la dirección del proyecto constructivo al arquitecto Juan de Larrucea que con la ayuda del hermano Segismundo diseña un
templo más espacioso con una torre similar a la anterior pero mucho más alta (22 metros), «a modo de castillo y
coronada de evocadoras almenas».
El hermano Pedro Álvarez Sáiz, superior de la Comunidad de los Hermanos Maristas, solicita al Ayuntamiento la exención del impuesto sobre construcciones relativa a la construcción de la iglesia que se destinará al culto
"y de la cual han de redundar beneficios para el servicio religioso del
vecindario". La aprobación de la propuesta se produce a finales de 1941, y días después comienzan las obras.
El proyecto elaborado por Juan de Larrucea tenía un coste de 143.273 pesetas y planteaba la construcción de un templo románico de 25,50 metros de largo por 8,80 metros de ancho y 10 de alto, con una esbelta torre que flanquease la entrada principal de la iglesia
"dejando bajo sus tres arcos un espacio de 16 metros cuadrados, a modo de pórtico".
Como en aquellos años había escasez de hierro y de madera, el arquitecto puso en práctica un sistema que él mismo bautizó con el nombre de
"Larrucea" y que permitía sustituir los soportes tradicionales por arcos de ladrillo. De hecho, el novedoso sistema utilizado en la iglesia de los Hermanos
Maristas resultó muy eficaz ya que después de casi 60 años la edificación no ha sufrido el menor quebranto.
Esta información ha sido
extraída del libro
"HISTORIA DE BAÑOS DE CERRATO Y VENTA DE BAÑOS"
AUTOR: JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ REGLERO
EDICIONES CÁLAMO, 2000
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